martes, 30 de octubre de 2007

...Qué bonito es el cine... pero verlo.


Los que me conocen saben que me dedico a escribir; actualmente escribo los guiones de un comic, artículos para una revista y dos guiones que estoy escribiendo actualmente para películas. Pues bien, la situación está difícil, y se que no es nuevo esto que les digo, pero creo que últimamente se ha puesto más difícil.

Ayer me quedé de ver justamente con los tipos a los que les estoy escribiendo uno de esos dos guiones de películas. Fuimos al "starbucks" (alias nido de artistoides, snobistas, elitistas, costumbristas conformistas), lo último es un chiste que no podía dejar pasar. Y platicamos sobre lo que falta de hacer para que el guión quede listo. Carajo, llevamos casi dos años en este proyecto y nomás no sale. Yo, la verdad, se que es complicado, ahorita no somos nadie, todos tenemos que sobrevivir de otras fuentes y el guión quedó reducido a un punto debajo de las prioridades (entiéndase comer y vivir). El guión se ha retrasado tanto por mi parte como por la de los directores (son tres). Pero bueno, ese no es el punto. El caso es que, mientras hablábamos y luego de que nos corrieron amablemente del starbucks porque no parecía que fuéramos a consumir algo más, nos mudamos al sanborns (que es lo mismo que el starbucks pero para los pobres). Nos tomamos un café cada uno y alguno pidió una sopa. Cuando llegó la hora de pagar la cuenta, y todos comenzamos a esculcar nuestros bolsillos, a ver si de casualidad no se había quedado un billete o al menos una apinche moneda pegada en el forro, (todo, claro, ante la mirada irritada de la cajera), me di cuenta de que realmente estamos jodidos. Y no digo tan sólo esos 4 weyes qque estaban ahí sudando para pagar una cuenta de menos de 60 pesos, sino todos los que queremos dedicarnos a crear algo llamado arte y entretenimiento.
No quiero sonar fatalista ni quejoso ni nada de eso, pero realmente está cabrón. No se puede vivir de esto, al menos ahorita. Necesitamos que alguien nos saque del agujero en el que estamos sumidos.

Mi madre, hace unos días, me dice con la emoción en los ojos (¿por qué las mamás hacen eso?, sólo ocasionan que uno se sienta más pinche de lo que es), que si vi una noticia del periódico en la cual dicen que apoyarán a "jóvenes cineastas" en sus proyectos. Leí la noticia y me di cuenta de que los apoyos eran para los mismos nombres que he visto que han sido apoyados desde que entré a estudiar cine, (lógicamente no voy a decir cuales), pero de esos proyectos ninguno ha logrado nada, ni siquiera reconocimiento del público. Yo le dije entonces a mi mamá, en el tono más suave y condecendiente que encontré: gracias, ma, voy a checar a ver de qué se trata. ¿Cómo chingados le digo que nomás no valen verga esos proyectos? y que si no eres amigo de alguien con palancas nomás no entras porque no entras. Puta, es más difícil entrar al ambiente del cine en Guadalajara que a estudiar derecho en el iteso sin tener un peso.

Pero bueno, ya me alargué mucho, y el caso es que no hay derecho. O sea, cada generación de estudiantes que salió del DIS (Departamento de imagen y sonido) alias la escuela de cine de la UDG, sólo dos o tres de cada una ha hecho algo en cine, y no es porque no haya el talento (acepto que carece mucho), sino porque nomás no hay apoyos. No me pasé 4 años estudiando cine para salir y no hacer lo que estudié, y si alguno de ustedes no ejerce su carrera me entenderá.

La escuela nos tiene olvidados, casi casi me atrevería a decir que quemaron todo indicio de que alguna vez estudiamos ahí ciertas personas. Siempre existieron los favoritos y los malqueridos, como en todas partes, pero lo que me parece todavía peor y más cabrón que nada, es que ya no sólo fueron los favoritos de la escuela, sino que ahora también lo son de fuera; todos los proyectos que existen para levantar cortometrajes o cualquier cosa relacionada gira alrededor de estas personas, y si no tienes buenas relaciones con ellos (dícese del vocablo "lamehuevos" con el perdón de las señoritas que lean esto), no entras y no puedes trabajar. No los critíco a ellos, porque sé que también merecen ser apoyados, pero de la misma forma como ya los han apoyado y no han dado los resultados que se espera de ellos, creo que tanto la UDG, el DIS, la secretaría de cultura, imcine, todos los envueltos en estas ondas, deberían voltear a ver otros proyectos, y no sólo rechazarlos si el nombre que viene escrito en la carpeta no es conocido por ellos o si no sale ningún Bichir en la película.

Chale, luego dicen que el cine mexicano no vale madre, y es cierto, pero no tan sólo por quienes lo hacen, sino por los que siguen apoyando a esos que lo tienen como está ahorita.

domingo, 28 de octubre de 2007

Más Beethoven y menos Coldplay

Hace unos días, en la comodidad de mi hogar, escuchaba uno de mis discos favoritos de uno de mis músicos favoritos; me refiero a "The man who sold the world" de David Bowie. Escuchaba específicamente la canción que da título a éste disco cuando un tipo, amigo de uno de mis hermanos, me preguntó que ¿quién era aquel grupo que tocaba aquella canción perteneciente al grupo Nirvana? (grupo que considero uno de los peores que han existido en la historia de la música, junto con Pearl Jam, y por favor, si alguno de ustedes es fan de estos grupos, evítense mandarme mensajes amenazantes a mi correo o cartas explosivas a mi casa, pues no cambiaré mi opinión, pues como diría un entrañable amigo mío: "Hay que aguantar vara", no todos podemos tener los mismo gustos, si no, ésta vida sería mucho más aburrida de lo que ya es. Pues bien, a lo que iba es a lo siguiente: yo, con la delicadeza y la poca naturaleza sarcástica que tengo (sobreentiéndase que ésto es un sarcasmo), dije al autor de aquella pregunta que eféctivamente, aquel cantante que él preguntó no era otro sino Bowie, y aquella canción no era sino uno de los tantos covers que él, sin el menor ápice de misericordía, osó grabar. Lógicamente luego de reírme para mis adentros le dije la verdad, que aquella canción originalmente era de Bowie, que los que la habían hechado a perder era Nirvana, y que le recomendaba que escuchara al tal Bowie para que se diera un quemón (cosa que estoy seguro no hizo ni hará en el resto de su vida).
Dejándo ésto en segundo término, me vino a la cabeza una inquietud acerca de por qué a la mayoría de las personas nos falta (y lamentablemente debo incluirme en ésto), esa carencia de curiosidad o cultura, para conocer música. Si bien yo me considero una persona dispuesta a escuchar todo lo que caiga en mis manos, así sea un disco de Yes o el más reciente de Black Eyed Peas, y luego decido si me gusta o no me gusta, aunque en muchas ocasiones he optado por dar un veredicto sin haber siquiera escuchado el disco (grave error en el que muchos caemos), pero hay ciertos discos que con la pura portada, el nombre del grupo o los títulos de las canciones, podemos saber qué nos espera (entiéndase; cualquier disco de MR. Jat, cualquiera de rreggaetón, de hip hop, de banda, cualquiera de las joyas salidas de la academia, y muchos otros que ni la pena vale mencionarlos aquí). Pero de la misma forma no podemos juzgarlos a todos de la misma manera. He escuchado discos de Zoé, de Porter, de Los Dynamite, de Pambo y de cuanta basura se hace en éstos días, y de esa forma puedo hacer una crítica más "objetiva", acerca de lo que tengo en mis manos. Pero lo que no puedo soportar es que haya personas que se desvivan por canciones que ellos creían de cierto grupo cuando en realidad son de algún otro que en algún momento de su vida fue olvidado; canciones como la que mencioné de Bowie, como algunas de The Kinks, "How son is now" de The Smiths, "Behind blue eyes", original de The Who y que Linkin Park hizo el favor de cagarla, "Ziggy Stardust" también de Bowie y que debo admitir que el cover de Bauhaus me es más interesante, y muchas otras (la lista es enorme y casi infiníta). La gente debería conocer mejor a sus bandas favoritas. Si te gusta Linkin Park, está bien, pero al menos infórmate, para que sepas que esa balada tan bonita que cantan, no salió de sus cabezas, sino de la mente de Pete Townshead. Hay que estudiar, la música no sólo debe escucharse, debe entenderse, estudiarse y, aunque suene mamón, sentirla. No es posible que los últimos 8 o 10 años estemos escuchando lo mismo día tras día; grupos como Good Charlotte, como Panda, como My Chemical Romance, como Blink 182, +44, Panic at the disco, Afi, Papa Roach, Offsprings y bla, bla, bla, bla,bla, sigan y sigan y sigan hasta el cansancio haciendo lo mismo, y lo mismo, y lo mismo que los otros que hicieron lo mismo que otros más que copiaron a los que tenían al lado. Falta algo nuevo en la música, pero algo nuevo de verdad, y lo que puedan hacer gentes y grupos como Beck, Sonic Youth, Interpol (debo admitir que me agradan un poco), Artic Monkeys (tembién), Sigur Ros, Travis, etc, etc, no es suficiente. Se que ninguna de las bandas que acabo de mencionar puedan considerarse a la altura de los Beatles, de Pink Floyd, de Led Zeppelin, de Genesis, o tantas bandas tan buenas que han existido, pero hay que hacer algo con lo que se tenga. ¿Dónde quedaron aquellas guitarras que sonaban a voz humana de Jimmy Page?, ¿dónde quedaron aquellos bajeos melancólicos de The Cure, Joy Division y Bauhaus?, ´¿dónde quedó aquél piano festivo y melódico de The Beatles?, ¿dónde quedaron aquellas letras complejas y sonidos extraños de Pink Floyd y Genesis?, ¿dónde quedaron los músicos que estadiaban a los clásicos para mejorar?, ¿dónde quedó la enseñanza de Mozart, Beethoven y Bach?, ¿dónde quedó el blues, el jazz, el rock & roll?, ¿dónde quedó el arte en la música? simplemente, ¿dónde quedó el amor por la música?. Parece ser que ahora todo gira alrededor de la imagen; estoy harto de ver niños bonitos cantando y tocando sus guitarras como si el escenario fuera una pasarela, de ver viejas bien buenas (no me puedo quejar), bailando y cantando en poca ropa sin una pinche idea de lo que están diciendo a su público, de ver grupos tras grupos tras grupos que suenan igual a todos, y lo peor, de ver grupos que son considerados sensación y descubridores de algo nuevo que ya se había hecho antes pero nadie parece tener memoria para recordarlo. Los Dynamite son la nueva sensación mexicana en el ámbito musical, pero si alguien ha escuchado alguna vez a The Velvet Undeground, podrá ver que no son más que una burda copia mal hecha. Una vez vi en telehit a un grupo llamado six million dollar weirdo (sabrá si así se escribe), los cuales me ocasionaron la enojada del día cuando dijeron que su música estaba influenciada por David Bowie. Escuché sus canciones y no debo decir lo que sentí al hacerlo; Bowie, ni en sus peores discos, como "Young Americans", pudo haber hecho algo como lo de estos tipos.
Creo que debo terminar ahora, pero no sin antes repetir aquello de que se necesita algo nuevo en la música; pero algo realmente nuevo, no algo que ya existía pero que todos olvidaron. Necesitamos más música y menos moda, más sentimiento y menos mercadotecnia, más amor y menos desinteres, más Beethoven y menos Coldplay.