viernes, 16 de noviembre de 2007

!I want you out!


Ayer vi una película llamada "Come, see the paradise", que en México se le llamó "Bienvenido al paraíso", del mismo director de "The wall", Alan Parker. La película no es buena, realmente. A mí me aburrió bastante, me pareció que por momentos se perdían los personajes pues de pronto no sabía qué estaba sucediendo y cosas por el estílo, sin mencionar lo tremendamente cursi que podía llegar a ser en algunos momentos. Pero lo que vale la pena mencionar y que es la trama principal de la película, es que trata sobre la discriminación que sufrieron los inmigrantes japoneses y los mismos estadounidenses de decendencia japonesa pero que ya habían nacido en el país del norte.
Pues bien, éste asunto no es muy conocido en la historia (como si se hubieran empeñado en ocultarlo de la vista del resto del mundo), pero no es algo que se debería pasar por alto. ¿Cómo es posible que un país como los Estados Unidos, promotores de la "libertad" y que han metido su cuchara en donde no los llaman, hayan caído en el mismo tipo de nacionalismo que la Alemania nazi?. La pregunta es retórica, pues sabemos cómo puede ser posible esto. Para los que no sepan de qué hablo, esto es lo que sucedió:

La 2da guerra terminó de estallar en 1939 cuando Alemania decidió invadir Polonia. Durante 3 años América se mantuvo al margen de los conflictos, siendo los únicos enemigos del bloque conformado por Alemania, Italia y Japón, países como Francia y la Unión Soviética entre otros. Los Estados Unidos (quizás deseperados por no participar en tan "grande fiesta"), esperaban con ansias un pretexto para entrar en la guerra, el cual llegó cuando el ejército japones bombardeó Pearl Harbor (existe una leyenda que dice que fueron los mismos gringos los que se atacaron como pretexto para entrar en la guerra, pero eso no lo sé y no quiero que ésto paresca un discurso "antigringo"). Pues bien, Japón había atacado a Estados Unidos y éstos ingresaron al combate armado.
Durante ese tiempo los Estados Unidos (como siempra ha sido, desde que emigraron algunos puritanos ingleses a esas tierras y como lo han demostrado en toda su existencia, alcanzando el punto más alto en estupidéz humana cuando Orson Welles creó un pánico nacional en 1938), entraron en una crisis paranoíca, de miedo, de desconfianza y todo lo que pueda hacer vulnerable a un país, y el "magnánimo" presidente estadounidense de ese entonces, Franklin Delano Roosevelt, el cual fue elogiado por sus medidas económicas y sociales para sacar a su país de la "gran depresión" sufrida durante los años 30`s y que es considerado como uno de los símbolos mundiales y humanistas del siglo XX, al nivel de un Abraham Lincoln, tomó la nada nacionalista y, ¿por qué no decirlo?, fascista, determinación, de mandar a arrestar a todo japones residente en los Estados Unidos (incluso a los que habían nacido ahí y eran gabachos por ley), y encerrarlos en "Campos de reubicación temporal", que no eran otras cosas sino campos de concentración. Exacto, iguales a los que los Alemanes llevaron a los judíos durante el holocausto. Pero según los gringos estos campos eran muy distintos, pues ellos no andaban matando japoneses, sino que los "protegían" de los mismos estadounidenses, ya que muchos ciudadanos (al igual que sucede ahorita contra los latinos, iraquíes o afganos), habían desarrollado un fuerte sentimiento nacionalista y atacaban a todo lo que no pareciera "americano". No hay nada más conveniente para esta explicación que hablar de una "autoprotección" y una "preocupación" por los orientales. ¿Realmente esa era la intención de Roosevelt?. Tal vez, y quizás por eso fue que los mandó a arrestar arbitrariamente. Quizás por eso también los obligó a vender sus casas y las propiedades que pudieran tener. También les atacaron sus negocios, dejándolos en la calle, sufrían descriminación pues no se les dejaba entrar a lugares públicos, rayaban las puertas de sus casas con leyendas que decían "sucios nipones", y cosas por el estilo que, según Roosevelt y muchos estadounidenses, no eran sino "pequeñas coincidencias" con el regimen nazi.
Realmente me parece algo de lo más bajo tratar de disculpar las atrocidades que uno hace culpando el ejemplo de otros; Franklin Delano Roosevelt dijo que el "comportamiento del pueblo americano, no es sino la consecuencia de lo que vive el mundo actualmente". ¿Qué quiere decir con ésto?, pues que todo fue culpa de los alemanes. Claro, ellos inventaron los campos de concentración, ellos inventaron el nacismo, llevaron el nacionalismo al punto más alto y promovieron el racismo hacia los judíos, los negros, los gitanos y los musulmanes, ¿qué otra cosa podía hacer un pequeño país como los Estados Unidos sino someterse y copiar el modelo nazi?. ¿Acaso, si mal no recuerdo, mucho antes de que en Alemanioa comenzara a sentirse ese aire de guerra y esa pesades del partido nazi, los Estados Unidos no había sufrido ya una guerra civil por los derechos de los negros?. ¿Acaso a principios del siglo XX los negros y los judíos no eran perseguidos en los Estados Unidos y tratados como animales?, ¿su música (el jazz y el blues) no estaban prohibidos para que no ensuciaran los oídos de sus pequeños hijos blancos?, ¿y acaso esto no duró de forma dura y vigente hasta principios de los 60`s? Y ahora resulta que los Estados Unidos no son sino niños en pañales que necesitan de un buen ejemplo para hacer las cosas bien.Por años han odiado a todos; comunistas, liberales, conservadores, puristas, incluso capitalistas. Odian todo lo que no se asemeje a su estilo de vida, el famoso (y aunque suene a cliché) "American way of life". Así ha sido y así será por siempre.

Claro que no todos son así, generalizar no es bueno; es como decir que todos los irlandeses son alcoholicos, o que todos los rusos son rojos, o que todos los brasileños son buenos en el fútbol o que todos los mexicanos somos guadalupanos (como "acertadamente" dijo una vez el cardenal Juan Sandoval Iñíguez, alias el bagre), pero los pocos o muchos que son así son los que tiene a ese país con la imagen destructiva, bélica, irrespetuosa y poco atractiva que dan al mundo entero. No quiero que suene a discurso barato de algún orador radical, pero es cierto que mientras no vivamos nuestras propias vidas sin intentar hacer que todos pensemos igual, nos vamos a ir todos al carajo. Un día nos despertaremos y veremos que nos terminamos el mundo (y no me refiero al tema ecológico) sino al social. El mundo va en picada, y no podemos culpar a unos cuantos, somos todos los que lo tenemos así, pero actitudes como la de los Estados Unidos son las que me ponen (y sé que a muchos también), a pensar que quizás no somos todos los que estamos mal.
Por otra parte nosotros mismo caemos en esos errores; recuerdo que hace algunos años, cuando aún estudiaba cine, teníamos un compañero estadounidense, al cual nadie le hablaba y muchos trataban mal (aparte eran los años en que la invación a Irak estaba en auge), pero debo aceptar que caímos en el mismo error y es algo con lo que tendremos que vivir todas nuestras vidas.

Por último no me resta sino decir que el racismo es una de las cosas más incomprensibles, más estúpidas y poco pensadas que han existido. ¿No podemos, acaso, vivir tranquilos sin importar si alguien es más moreno o menos moreno que otro?, ¿si alguien no tiene nuestras mismas creencias o costumbres?. Creo que ya está bien de tanto pendejismo. El nacionalismo no lleva a nada bueno, sólo saca lo peor de un país y lo expone al mundo; todas las guerras comienzan por el nacionalismo, incluso las cruzadas (aunque en ese entonces no existían los países como tal), surgieron de éste ideal de proteger lo local y despreciar lo que es de fuera, lo que no es "puro". Fue la idea que tuvo Hitler cuando hablaba de preservar la raza aria, la misma que tuvo Stalin cuando luchó contra los bolcheviques, la misma que mantiene aún en el poder a Castro (y no soy anticastrista), lo que tiene con problemas a Venezuela, lo que originó las invaciones estadounidenses a Corea, Vietnam, Afganistán e Irák y, ¿por qué no decirlo?, lo que motivó la lucha de independencia en nuestro país, claro que las concecuencias no siempre han sido malas, lo que me hace pensar que aquella frase trillada de Maquiavelo "El fin justifíca los medios", es validera.

miércoles, 7 de noviembre de 2007

Estudio clínico sobre el uso de la marihuana


Realmente el título es bastante más pretencioso de lo que en realidad leerán aquí.

Sucede que el otro día estaba fumando en mi casa, y me puse a pensar en todas esas veces que me he servido del dicho "deja me fumo un cigarro de esos que dan talento", para cuando tengo que escribir algo y no tengo ni puta idea de qué. La verdad es que la yerba no sirve de nada para esos casos; digo, sí es verdad que cuando ando pasado se me ocurren muchas cosas, pero el problema es que cuando ya estoy sobrio no recuerdo las cosas claras, y si intento escribirlas es lo mismo, porque uno anda tan marihuano que cuando lee lo que escribió, ya estando sobrio, no entiende ni madres. Pero bueno, algunas ideas han salido, no lo puedo negar.

En una ocasión Fellini hizo el mismo experimento al tomar un ácido y hacerse cuidar por doctores y gente de confianza, los cuales se encargarían de anotar todo lo que el hombre dijera en su viaje. Cosa que tampoco funcionó, ya que todo lo que salió de su boca fue tan incoherente como cualquier discurso del presidente gabacho.

Lo que te puede otorgar la marihuana o cualquier otra droga en materia de ideas es muy limitado. Si bien es cierto (o quizás no sean más que alucines propios del momento), cuando uno está marihuano piensa más claramente, el problema es que no lo expresa de esa forma; formula ideas claras y concisas, hasta cierto punto profundas (aunque suene mamón), pero el cerebro debe sufrir una degeneración que no deja que esas ideas se mantengan firmes en la memoria y quedan como leves esbozos de lo que uno imaginó y da coraje no poder recordar aquello que en su momento nos hizo pensar que habíamos encontrado la respuesta a una de las preguntas del universo. Pero bueno, eso sucede siempre, y todos a los que nos gusta fumar (que quede claro que yo no lo hago mucho), seguiremos pensando en que la marihuana nos ayuda para aclarar ideas (cosa que sabemos no es cierta), pero qué se le va a hacer.

Lo único que puede ayudarnos es el trabajo constante; si eres músico no serás uno bueno si no tomas en serio lo que haces, si no le dedicas el tiempo necesario a mejorar y si no eres consciente de que los talentos natos no lo son todo. Creo que fue Beethoven el que dijo que "un genio se hace con 99% de trabajo y 1% de talento"

Las drogas sí ayudan a crear cosas interesantes en el campo de las artes; las adicciones y el arte van de la mano; la marihuana, el crack, la heroína, el opio, todo ha acompañado a muchos músicos, escritores, pintores, etc, etc, en su "viaje creativo", el alcohol, la cafeína y el tabaco también (aunque se empeñen en decir que no, también son drogas, claro que "socialmente aceptadas"). El peligro está en que uno puede agarrase de eso y olvidarse de lo importante, que es la necesidad por decir algo, por expresarse. Si uno cree que ya no puede hacer nada si no está "volando", está jodido, porque entonces está aceptando que todo lo que ha hecho y logrado no viene de él, sino de una planta o raíz que lo pone loco. Recordemos que Van Gogh se cortó una oreja cuando estaba alucinando con ajenjo, siendo que pretendía pintar un paisaje.

Pues bueno, la cosa es la siguiente; no critíco el uso de drogas ni a los que lo hacen para "inspirarse" (sería hipócrita de mi parte), sólo digo que seamos realistas y digamos las cosas como son; no sirven para crear cosas (al menos no en la medida que a uno que lo ha experimentado le gustaría). Son más las ideas que olvidas que las que consigues recordar, y esas que recuerdas no están completas, tan sólo tienes unos cuantos indicios de lo que fue.

Las drogas son para pasar un buen rato si te gustan o para satanizarlas si las odias, pero no creo que para tomarlas más en serio que eso. Existen, claro, aquellas personas que en algún momento leyeron algún libro de Carlos Castañeda y se lanzaron al bosque a tragar hongos o al desierto a comer peyote argumentando que lo hacían como una "búsqueda espiritual". No dudo que eso sea posible, pero creo que es para personas más "puras" por así decirlo, no para mundanos como nosotros. Muchas étnias consumen alucinógenos en sus ceremonias, pero son tradiciones de mucho tiempo, llevan una educación desde niños que les enseñan que aquello es una forma de progresar mental y espiritualmente, y no creo que cualquier pinche yonki de esquina lo entienda así.

Creo que está bien fumar cosas si te late (claro que todo con medida, muchachos). Hay que disfrutarlo, pasárnosla bien (está chido cotorrear cuando uno está marihuano, se llegan a conclusiones bien cabronas). Pero si acaso es posible controlar el alucín de cierta forma que sea más que un viaje, creo que eso viene después. Nosotros lo hacemos por cotorreo, no porque seamos chamanes o sacerdotes huicholes, simplementer porque está de "moda", o porque la juventud es un nido de vicios y perverciones, o porque nos gusta o por mil razones más que todas son tan valederas como cualquiera. Deberíamos de dejar de ver a la marihuana como "instrumento proporcionador de talento" (al más puro estilo del Dr. Chun-ga), y verla como vemos al alcohol, (un lubricante social, como diría una amiga).

Al fin y al cabo ¿quien te dice qué hacer o qué no hacer?. Muchas personas. Pero el chiste está en no hacerles caso, en seguir tus propias ideas, tomar tus propias deciciones y responsabilisarse de lo que uno hace. Nada de que "yo comencé a tomar por culpa de ese wey". Hay que tener un poco de autorespeto, carajo.

martes, 30 de octubre de 2007

...Qué bonito es el cine... pero verlo.


Los que me conocen saben que me dedico a escribir; actualmente escribo los guiones de un comic, artículos para una revista y dos guiones que estoy escribiendo actualmente para películas. Pues bien, la situación está difícil, y se que no es nuevo esto que les digo, pero creo que últimamente se ha puesto más difícil.

Ayer me quedé de ver justamente con los tipos a los que les estoy escribiendo uno de esos dos guiones de películas. Fuimos al "starbucks" (alias nido de artistoides, snobistas, elitistas, costumbristas conformistas), lo último es un chiste que no podía dejar pasar. Y platicamos sobre lo que falta de hacer para que el guión quede listo. Carajo, llevamos casi dos años en este proyecto y nomás no sale. Yo, la verdad, se que es complicado, ahorita no somos nadie, todos tenemos que sobrevivir de otras fuentes y el guión quedó reducido a un punto debajo de las prioridades (entiéndase comer y vivir). El guión se ha retrasado tanto por mi parte como por la de los directores (son tres). Pero bueno, ese no es el punto. El caso es que, mientras hablábamos y luego de que nos corrieron amablemente del starbucks porque no parecía que fuéramos a consumir algo más, nos mudamos al sanborns (que es lo mismo que el starbucks pero para los pobres). Nos tomamos un café cada uno y alguno pidió una sopa. Cuando llegó la hora de pagar la cuenta, y todos comenzamos a esculcar nuestros bolsillos, a ver si de casualidad no se había quedado un billete o al menos una apinche moneda pegada en el forro, (todo, claro, ante la mirada irritada de la cajera), me di cuenta de que realmente estamos jodidos. Y no digo tan sólo esos 4 weyes qque estaban ahí sudando para pagar una cuenta de menos de 60 pesos, sino todos los que queremos dedicarnos a crear algo llamado arte y entretenimiento.
No quiero sonar fatalista ni quejoso ni nada de eso, pero realmente está cabrón. No se puede vivir de esto, al menos ahorita. Necesitamos que alguien nos saque del agujero en el que estamos sumidos.

Mi madre, hace unos días, me dice con la emoción en los ojos (¿por qué las mamás hacen eso?, sólo ocasionan que uno se sienta más pinche de lo que es), que si vi una noticia del periódico en la cual dicen que apoyarán a "jóvenes cineastas" en sus proyectos. Leí la noticia y me di cuenta de que los apoyos eran para los mismos nombres que he visto que han sido apoyados desde que entré a estudiar cine, (lógicamente no voy a decir cuales), pero de esos proyectos ninguno ha logrado nada, ni siquiera reconocimiento del público. Yo le dije entonces a mi mamá, en el tono más suave y condecendiente que encontré: gracias, ma, voy a checar a ver de qué se trata. ¿Cómo chingados le digo que nomás no valen verga esos proyectos? y que si no eres amigo de alguien con palancas nomás no entras porque no entras. Puta, es más difícil entrar al ambiente del cine en Guadalajara que a estudiar derecho en el iteso sin tener un peso.

Pero bueno, ya me alargué mucho, y el caso es que no hay derecho. O sea, cada generación de estudiantes que salió del DIS (Departamento de imagen y sonido) alias la escuela de cine de la UDG, sólo dos o tres de cada una ha hecho algo en cine, y no es porque no haya el talento (acepto que carece mucho), sino porque nomás no hay apoyos. No me pasé 4 años estudiando cine para salir y no hacer lo que estudié, y si alguno de ustedes no ejerce su carrera me entenderá.

La escuela nos tiene olvidados, casi casi me atrevería a decir que quemaron todo indicio de que alguna vez estudiamos ahí ciertas personas. Siempre existieron los favoritos y los malqueridos, como en todas partes, pero lo que me parece todavía peor y más cabrón que nada, es que ya no sólo fueron los favoritos de la escuela, sino que ahora también lo son de fuera; todos los proyectos que existen para levantar cortometrajes o cualquier cosa relacionada gira alrededor de estas personas, y si no tienes buenas relaciones con ellos (dícese del vocablo "lamehuevos" con el perdón de las señoritas que lean esto), no entras y no puedes trabajar. No los critíco a ellos, porque sé que también merecen ser apoyados, pero de la misma forma como ya los han apoyado y no han dado los resultados que se espera de ellos, creo que tanto la UDG, el DIS, la secretaría de cultura, imcine, todos los envueltos en estas ondas, deberían voltear a ver otros proyectos, y no sólo rechazarlos si el nombre que viene escrito en la carpeta no es conocido por ellos o si no sale ningún Bichir en la película.

Chale, luego dicen que el cine mexicano no vale madre, y es cierto, pero no tan sólo por quienes lo hacen, sino por los que siguen apoyando a esos que lo tienen como está ahorita.

domingo, 28 de octubre de 2007

Más Beethoven y menos Coldplay

Hace unos días, en la comodidad de mi hogar, escuchaba uno de mis discos favoritos de uno de mis músicos favoritos; me refiero a "The man who sold the world" de David Bowie. Escuchaba específicamente la canción que da título a éste disco cuando un tipo, amigo de uno de mis hermanos, me preguntó que ¿quién era aquel grupo que tocaba aquella canción perteneciente al grupo Nirvana? (grupo que considero uno de los peores que han existido en la historia de la música, junto con Pearl Jam, y por favor, si alguno de ustedes es fan de estos grupos, evítense mandarme mensajes amenazantes a mi correo o cartas explosivas a mi casa, pues no cambiaré mi opinión, pues como diría un entrañable amigo mío: "Hay que aguantar vara", no todos podemos tener los mismo gustos, si no, ésta vida sería mucho más aburrida de lo que ya es. Pues bien, a lo que iba es a lo siguiente: yo, con la delicadeza y la poca naturaleza sarcástica que tengo (sobreentiéndase que ésto es un sarcasmo), dije al autor de aquella pregunta que eféctivamente, aquel cantante que él preguntó no era otro sino Bowie, y aquella canción no era sino uno de los tantos covers que él, sin el menor ápice de misericordía, osó grabar. Lógicamente luego de reírme para mis adentros le dije la verdad, que aquella canción originalmente era de Bowie, que los que la habían hechado a perder era Nirvana, y que le recomendaba que escuchara al tal Bowie para que se diera un quemón (cosa que estoy seguro no hizo ni hará en el resto de su vida).
Dejándo ésto en segundo término, me vino a la cabeza una inquietud acerca de por qué a la mayoría de las personas nos falta (y lamentablemente debo incluirme en ésto), esa carencia de curiosidad o cultura, para conocer música. Si bien yo me considero una persona dispuesta a escuchar todo lo que caiga en mis manos, así sea un disco de Yes o el más reciente de Black Eyed Peas, y luego decido si me gusta o no me gusta, aunque en muchas ocasiones he optado por dar un veredicto sin haber siquiera escuchado el disco (grave error en el que muchos caemos), pero hay ciertos discos que con la pura portada, el nombre del grupo o los títulos de las canciones, podemos saber qué nos espera (entiéndase; cualquier disco de MR. Jat, cualquiera de rreggaetón, de hip hop, de banda, cualquiera de las joyas salidas de la academia, y muchos otros que ni la pena vale mencionarlos aquí). Pero de la misma forma no podemos juzgarlos a todos de la misma manera. He escuchado discos de Zoé, de Porter, de Los Dynamite, de Pambo y de cuanta basura se hace en éstos días, y de esa forma puedo hacer una crítica más "objetiva", acerca de lo que tengo en mis manos. Pero lo que no puedo soportar es que haya personas que se desvivan por canciones que ellos creían de cierto grupo cuando en realidad son de algún otro que en algún momento de su vida fue olvidado; canciones como la que mencioné de Bowie, como algunas de The Kinks, "How son is now" de The Smiths, "Behind blue eyes", original de The Who y que Linkin Park hizo el favor de cagarla, "Ziggy Stardust" también de Bowie y que debo admitir que el cover de Bauhaus me es más interesante, y muchas otras (la lista es enorme y casi infiníta). La gente debería conocer mejor a sus bandas favoritas. Si te gusta Linkin Park, está bien, pero al menos infórmate, para que sepas que esa balada tan bonita que cantan, no salió de sus cabezas, sino de la mente de Pete Townshead. Hay que estudiar, la música no sólo debe escucharse, debe entenderse, estudiarse y, aunque suene mamón, sentirla. No es posible que los últimos 8 o 10 años estemos escuchando lo mismo día tras día; grupos como Good Charlotte, como Panda, como My Chemical Romance, como Blink 182, +44, Panic at the disco, Afi, Papa Roach, Offsprings y bla, bla, bla, bla,bla, sigan y sigan y sigan hasta el cansancio haciendo lo mismo, y lo mismo, y lo mismo que los otros que hicieron lo mismo que otros más que copiaron a los que tenían al lado. Falta algo nuevo en la música, pero algo nuevo de verdad, y lo que puedan hacer gentes y grupos como Beck, Sonic Youth, Interpol (debo admitir que me agradan un poco), Artic Monkeys (tembién), Sigur Ros, Travis, etc, etc, no es suficiente. Se que ninguna de las bandas que acabo de mencionar puedan considerarse a la altura de los Beatles, de Pink Floyd, de Led Zeppelin, de Genesis, o tantas bandas tan buenas que han existido, pero hay que hacer algo con lo que se tenga. ¿Dónde quedaron aquellas guitarras que sonaban a voz humana de Jimmy Page?, ¿dónde quedaron aquellos bajeos melancólicos de The Cure, Joy Division y Bauhaus?, ´¿dónde quedó aquél piano festivo y melódico de The Beatles?, ¿dónde quedaron aquellas letras complejas y sonidos extraños de Pink Floyd y Genesis?, ¿dónde quedaron los músicos que estadiaban a los clásicos para mejorar?, ¿dónde quedó la enseñanza de Mozart, Beethoven y Bach?, ¿dónde quedó el blues, el jazz, el rock & roll?, ¿dónde quedó el arte en la música? simplemente, ¿dónde quedó el amor por la música?. Parece ser que ahora todo gira alrededor de la imagen; estoy harto de ver niños bonitos cantando y tocando sus guitarras como si el escenario fuera una pasarela, de ver viejas bien buenas (no me puedo quejar), bailando y cantando en poca ropa sin una pinche idea de lo que están diciendo a su público, de ver grupos tras grupos tras grupos que suenan igual a todos, y lo peor, de ver grupos que son considerados sensación y descubridores de algo nuevo que ya se había hecho antes pero nadie parece tener memoria para recordarlo. Los Dynamite son la nueva sensación mexicana en el ámbito musical, pero si alguien ha escuchado alguna vez a The Velvet Undeground, podrá ver que no son más que una burda copia mal hecha. Una vez vi en telehit a un grupo llamado six million dollar weirdo (sabrá si así se escribe), los cuales me ocasionaron la enojada del día cuando dijeron que su música estaba influenciada por David Bowie. Escuché sus canciones y no debo decir lo que sentí al hacerlo; Bowie, ni en sus peores discos, como "Young Americans", pudo haber hecho algo como lo de estos tipos.
Creo que debo terminar ahora, pero no sin antes repetir aquello de que se necesita algo nuevo en la música; pero algo realmente nuevo, no algo que ya existía pero que todos olvidaron. Necesitamos más música y menos moda, más sentimiento y menos mercadotecnia, más amor y menos desinteres, más Beethoven y menos Coldplay.